
Este Cross Internacional de Atapuerca 2025 ha sido especial para mí por muchos motivos. Era mi primera vez en este circuito y llegué con esa mezcla de nervios e ilusión que aparece cuando sabes que estás a punto de vivir algo grande. Estar acreditado por la RFEA para cubrir un Campeonato de España de Campo a Través por Clubes ya impresiona, pero hacerlo aquí, en Atapuerca, en un lugar cargado de historia y rodeado de un ambiente único, es una experiencia difícil de explicar si no la has vivido desde dentro.
«Desde que puse un pie en el circuito supe que el día no iba a ser uno más.«
Un día frío, nublado y perfecto para un cross de verdad
El día amaneció muy nublado, con frío y aire. Ese clima que te despierta, te espabila y te recuerda que estás en un cross de finales de noviembre. El suelo estaba duro, sin rastro de barro, algo poco habitual en estas fechas y que daba un carácter especial a las carreras. Todo ello creó un escenario ideal para un campeonato con miles de atletas compitiendo con una intensidad increíble. A pesar del frío, el ambiente se mantuvo cálido y vibrante, con gente animando en cada rincón y una energía constante que hacía que el circuito pareciera vivo.
Moverse por el circuito, mi propia carrera detrás de la cámara
Mi objetivo era claro, contar Atapuerca a través de mis fotos. Para eso necesitaba moverme, buscar ángulos diferentes y no quedarme en un solo punto. Así que hice lo que suelo hacer siempre, mi propia carrera. Fui de un lado a otro sin parar, corriendo literalmente para llegar a cada salida, a cada paso de los atletas y a cada llegada, y no te voy a engañar, eso también ayudó a entrar en calor. Fue un día visualmente exigente, intenso y muy gratificante, en el que cada zona del recorrido ofrecía algo distinto. Las salidas eran pura potencia y las llegadas pura emoción, y entre ambos momentos había un circuito lleno de pequeños detalles que merecían ser contados.

Salidas que retumban y llegadas que emocionan
Las salidas del campeonato fueron una auténtica barbaridad. Ver a tantos atletas lanzarse a la vez, con esa tensión contenida que se rompe al sonar el disparo, es algo que impacta incluso cuando estás acostumbrado a cubrir competiciones. En las llegadas se veía en cada atleta la intensidad del esfuerzo, la pelea, la determinación y esa satisfacción de haberlo dado todo, y poder capturar esos gestos tan reales es una de las cosas que más disfruto de este trabajo.
Los jóvenes y su energía interminable
La intensidad con la que compiten los más jóvenes siempre me sorprende. No se guardan nada. Van a por todas desde el primer metro y lo dejan todo en el circuito. En Atapuerca ocurrió lo mismo. Su entrega fue un espectáculo. Cada paso mezclaba ilusión, nervios y ganas de demostrar lo que llevan dentro. Verlos competir tan de cerca me recordó por qué me gusta tanto este deporte, porque representan la esencia más pura del cross, esfuerzo, humildad y pasión.

Un ambiente inmenso que no te deja indiferente
Si tuviera que describir el ambiente del Cross Atapuerca 2025 con una sola palabra, elegiría inmenso. No solo por la cantidad de atletas, sino también por los espectadores que llenaron cada rincón del circuito. Había voces, colores y ánimos por todas partes, con los clubes volcados y un público que acompañaba sin descanso. En algunos tramos parecía que el circuito respiraba y vibraba junto a los corredores, y esa mezcla de ruido, emoción y entrega colectiva convierte Atapuerca en un lugar único para vivir un campeonato así.
El lado humano que te regala este trabajo
Hubo algo que me emocionó de manera especial. Me encontré con atletas con los que he ido hablando durante la temporada en redes sociales, personas con las que he compartido mensajes, fotos y pequeñas conversaciones durante el año sin habernos visto nunca en persona. Y, de repente, allí en Atapuerca, nos saludamos como si nos conociéramos de toda la vida. Esa naturalidad, esa cercanía sin forzar nada y ese saludo sincero te recuerdan por qué merece la pena estar detrás de la cámara. Este deporte no solo te da imágenes, también te regala personas, conexiones y una comunidad que crece casi sin darte cuenta.

Un día que se queda dentro
Cubrir este campeonato no fue solo un trabajo. Fue una experiencia completa. Un día intenso, lleno de movimiento, frío, voces, fuerza, historias y emoción. Correr de un lado a otro con la cámara colgando, intentando no perderme nada y sintiendo que estaba dentro de algo grande, me hizo disfrutarlo como pocos. Atapuerca tiene algo que se queda dentro, algo que mezcla deporte, historia y emoción en un mismo lugar.
El Cross Atapuerca 2025 no solo es una referencia del calendario, es un lugar donde el cross se vive de verdad, en un circuito donde la prehistoria y el cross se encuentran en un mismo paisaje. Haberlo visto desde dentro ha sido un privilegio, una experiencia que recordaré siempre, porque pocas veces se vive algo así desde tan cerca y con tanta intensidad.
Gracias a la organización y a la RFEA por hacerlo posible, y gracias también a los atletas y a quienes me saludasteis durante el día. Esa cercanía es la que hace que todo esto tenga aún más sentido para mí.
Eskerrik asko, muchas gracias, moltes gràcies, moitas grazas.