Álex Varela, Campeonato del mundo de Canfranc

Canfranc se prepara para convertirse, en los próximos días, en el centro mundial de las carreras de montaña y el trail running. Serán cuatro jornadas intensas en las que el Pirineo aragonés se transformará en escenario de un reto que une grandeza natural y exigencia deportiva.

Es la primera vez que España y el Pirineo acogen este campeonato unificado, organizado por World Athletics, WMRA, ITRA, IAU y la RFEA. Una cita que traerá hasta Canfranc a la élite internacional y que quedará marcada en el calendario de este deporte.

Nadie mejor que su director, Álex Varela, para explicar lo que significa para Canfranc acoger un campeonato de esta magnitud.

¿Qué significa para Canfranc acoger un Campeonato del Mundo de montaña y trail?

Para Canfranc, acoger un evento de esta magnitud es un gran honor y una oportunidad única para mostrar al mundo la belleza y el potencial de nuestra región. Es un reconocimiento al trabajo que hemos venido realizando para promover el deporte de montaña y el trail running, y un impulso para el turismo sostenible y deportivo que beneficiará a nuestra comunidad a medio y largo plazo.

¿Cuál ha sido el mayor reto organizativo hasta ahora?

El mayor reto ha sido coordinar todos los aspectos logísticos en un entorno natural exigente y con una gran cantidad de participantes y equipos internacionales. Gestionar transportes y alojamientos, sin duda ha sido lo más complicado para la realización de este gran evento.

El recorrido es considerado uno de los más duros del mundo. ¿Qué lo hace tan especial?

Lo que hace especial este recorrido no es solo su dureza, sino la combinación de su belleza natural, la variedad técnica del terreno y la altitud. Los atletas deben enfrentarse a pendientes pronunciadas, terrenos variados y condiciones cambiantes, lo que lo convierte en una prueba exigente que solo los mejores pueden superar. Además, el paisaje de Canfranc aporta un marco incomparable que hace que la competición sea memorable.

¿Cómo se ha coordinado la colaboración con federaciones, voluntarios y la propia localidad?

La coordinación ha sido clave para el éxito del evento. Hemos trabajado de manera estrecha con las federaciones nacionales e internacionales para asegurar que todos los aspectos técnicos y deportivos estén cubiertos. Los voluntarios locales han sido un pilar fundamental, aportando su entusiasmo y conocimiento del terreno. Asimismo, la implicación de la localidad ha sido ejemplar, con apoyo institucional y de la comunidad para que el campeonato se desarrolle sin contratiempos.

¿Qué esperas personalmente de esta edición del Mundial?

Espero que sea una competición espectacular, que refleje el alto nivel de los atletas y el espíritu del trail running. Confío en que podamos brindar una experiencia inolvidable para los corredores, el público y todos los implicados, y que el evento sirva para fortalecer la imagen de Canfranc como destino de montaña de primer nivel mundial.

¿Qué legado crees que puede dejar este evento para la zona y el deporte?

Este campeonato puede dejar un legado muy positivo, tanto para la promoción del deporte de montaña como para el desarrollo turístico y económico de la zona. Queremos que Canfranc se consolide como un referente para futuras competiciones y para los amantes del trail running, fomentando además un modelo de evento sostenible que respete el entorno y beneficie a la comunidad local a largo plazo.

Las palabras de Álex Varela muestran con claridad la magnitud del reto, una logística compleja en un entorno exigente, un recorrido que combina belleza y dureza a partes iguales, y sobre todo la implicación de toda una comunidad. Un esfuerzo colectivo que explica por qué este Mundial no es solo una competición deportiva, sino también un escaparate internacional para Canfranc y sus montañas.

Yo estaré allí con la cámara, buscando atrapar la intensidad, el esfuerzo de las subidas y la tensión en los descensos.

Poder estar acreditado en un campeonato de esta magnitud es un privilegio que aún estoy asimilando. Para alguien que apenas da sus primeros pasos en la fotografía deportiva, estos días prometen ser tan intensos como emotivos. Solo deseo estar a la altura de lo que la montaña y los corredores merecen, y agradezco a la organización la oportunidad de vivirlo desde dentro.

En septiembre, Canfranc no será solo un lugar, será la memoria viva de un campeonato que está a punto de escribirse.

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